Voluntariado: ¿altruismo o explotación y abuso?

La esencia del voluntariado se desvirtúa cuando se pretende utilizarlo para paliar las deficiencias de las administraciones,

Rafael Cañas/Periodista y Comunicador Social

Recientemente concluyeron los Juegos Olímpicos y Paralímpicos Tokyo2020, realizados en esa ciudad nipona un año después de su original programación a causa de la Pandemia, en los cuales se contó con la colaboración de más de 60 mil voluntarios para quienes, contrario a lo que algunos piensan, no fue un trabajo regalado ni mucho menos supliendo a empleados formales, sino más bien, apoyo a éstos.

El trabajo de voluntario, en este caso en eventos relacionados al deporte,  como en Beijín 2008, Londres 2012, Río 2016, Managua 2018,  Lima 2019, y otros del ciclo Olímpico y Paralímpico, siempre fue como complemento y apoyo  al trabajo de quienes estaban contratados y cumplieron funciones formales con su respectiva cobertura laboral  por ser eventos financiados por la administración pública.

Sin embargo,  y como consta en las páginas oficiales de los eventos, a los voluntarios por más que su trabajo se considere “regalado” se les proporcionó un kit completo de uniformes (zapatos, pantalones o pantalonetas, playeras, medias, gorras, mochila, insignias, pines, etc) de calidad similar a marcas reconocidas, equipo de protección de acuerdo al clima, cobertura de transporte y alimentación, además de capacitación, regalos y artículos promocionales para apoyo en su labor, a un costo de  1,500 a 2,000 dólares, por un período que no superó el mes de actividades en turnos escalonados y horarios regulados de acuerdo al marco legal.

Esto lo traigo a colación porque en países como el nuestro, muchas veces se piensa que la labor de un voluntario debe ser a cambio de absolutamente nada y no se les proporciona lo mínimo para su movilidad y alimentación, pretendiendo que lo cubran todo y,  lo que es peor, exigiendo niveles de cumplimiento comparables a los de un trabajador asalariado, olvidando que, esto debe ser solo un apoyo, un complemento para una labor  formal y presupuestada.  

En Caso contrario, se estaría violentando la concepción del concepto de voluntariado, que de acuerdo a la Declaración universal sobre el Voluntariado elaborada en el Congreso mundial LIVE’90 (1990), “es una decisión que se apoya en motivaciones y opciones personales, también es una forma de participación activa del ciudadano en la vida de las comunidades, que se manifiesta, generalmente, en una acción y en un movimiento organizado en el seno de una asociación para contribuir a la mejora de la calidad de vida y a crear un mundo más solidario, justo y pacífico”.

Hay que aclarar que el recurso de voluntariado debiera estar encaminado hacia el apoyo de organizaciones no gubernamentales, asociaciones comunitarias, movimientos populares y no sobrepasar los límites temporales pues cuando ya son meses o años, debiera considerarse como un espacio laboral,  “Los voluntarios deben cubrir necesidades, nunca suplir contratados” asevera Jorge Astorquia, Sociólogo español. 

En muchos casos entidades gubernamentales, o de administración pública pretenden contar con el trabajo de voluntarios, para reducir un gasto, o destinar su presupuesto a otros fines. “Como voluntaria, tengo claro que no le quito el trabajo ni el sueldo a nadie, porque aunque a la administración le cueste entenderlo, el voluntariado ha de ser a cambio de nada” comenta al respecto  Teresa Cami, Voluntaria de España.

Se debe tener claro que en su esencia, el trabajo voluntariado debe ser para un evento en específico, un tiempo limitado y sin responsabilidades administrativas, además, debe proporcionársele todos los recursos que esta labor requiere, así lo que el voluntario aporte será únicamente su tiempo y acción, nunca sus recursos, para no caer en lo que advierte la Socióloga argentina  Francina Alcina; “—Un voluntario nunca ha de ser mano de obra barata (o sin costo), eso es esclavismo.  Las buenas palabras esconden grandes trampas, hay mucha perversidad en los actos y en el lenguaje”.

La esencia del voluntariado se desvirtúa cuando se pretende utilizarlo para paliar las deficiencias de las administraciones, en opinión de los especialistas, y para dejar sin oportunidades a los profesionales preparados que se esfuerzan por un espacio donde desarrollarse: “Cada vez que un asalariado es sustituido por un voluntario, se pervierte su condición transformadora, que no puede ir contra las conquistas sociales; y si esa operación está favorecida por las administraciones públicas encubre con frecuencia razones de índole económica, que instrumentalizana las organizaciones solidarias”, comenta al respecto Ximo García Roca, otro sociólogo europeo.

Más en:

https://www.idealist.org/es/accion/5-razones-voluntarios-se-van-tu-ong

https://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20130208/54366457942/voluntarios-obligacion-o-devocion.html

https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/articulos-de-opinion/2002_10soriano_tcm30-163411.pdf

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