El Consejo Nacional de Áreas Protegidas -CONAP- junto al Instituto Nacional de Bosques -INAB- realizan el lanzamiento de la Estrategia de Salud y Sanidad Forestal para Guatemala, con el objetivo de establecer lineamientos y acciones generales de salud y sanidad forestal que contribuyan a la conservación de los recursos forestales, el conocimiento del entorno de fauna nativa y exótica, así como de agentes causantes de enfermedades tanto de origen biótico como abióticos, que puedan llegar a causar decrementos en la producción y reducir la mortalidad por efecto de plagas y enfermedades forestales en el contexto de cambio climático.



Los objetivos de la Estrategia Nacional de Salud y Sanidad Forestal para Guatemalase concentran en cinco ejes estratégicos, los cuales cuentan con 20 líneas de acción, entre ellas: Estructura gubernamental, sistemas de información y alerta temprana, capacidad de respuesta y operación, fortalecimiento de capacidades y formación académica en salud y sanidad forestal y silvicultura como base de la salud y sanidad forestal. Este es un documento guía y programático a diez años, de los conceptos, normas, actividades operativas y procesos técnicos, administrativos y normativos que intervienen en la atención de salud y sanidad forestal del país.
La erogación que el Estado de Guatemala ha realizado por concepto de incentivos forestales en el país asciende a más de 6 mil 500 millones de quetzales, distribuidos en diversas modalidades desde 1997 hasta mayo 2025. Sin embargo, el aspecto fitosanitario ha sido poco considerado en la administración forestal, tanto dentro como fuera de las áreas protegidas. Los bosques naturales, aun con sus características de diversidad biológica, pueden ser objeto de ataques de organismos vivos (como insectos, hongos, virus, bacterias, nematodos), en condiciones naturales. En las categorías de manejo dentro de áreas protegidas, las plagas y enfermedades forestales pueden tener sus propios balances naturales.

